Pensamientos y sentimientos

La obertura dorada del Otoño

El sol del verano agita ya sus rayos despidiéndose (sospechamos que con una risita irónica) y se acerca el otoño bailando alegremente con su chaqueta marrón y oro. También nuestras palabras vuelven con la garganta llena de espumas y con el sabor salino de sus vacaciones entre las olas. ¡Eso sí! Nos traen nuevos tripulantes decididos a navegar en ese barco que se interna decidido entre los ritmos de la poesía y de la prosa.

Dicen que el verano se acaba pero lo que nunca termina es la belleza. Aún podemos verla resplandecer entre los cristales rotos, entre el crujido de las hojas y en el sonido de las páginas que siguen el pentagrama de los dedos. Aún forma parte de nuestra vida de un modo tan natural como el arte de respirar o de abrir una puerta.

Comenzamos por tanto una nueva etapa, con temas distintos y a veces distantes, llena de grandes dosis de juventud y de esperanza.

Como siempre, ¡os esperamos!.

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El gran vuelo de Meritxell

Acaba de publicar «Meritxell», una apasionante historia con aire de tragedia antigua que narra la evolución de cinco generaciones de mujeres de la misma familia desde España a Nueva York

Desde una aldea perdida de Castilla en la antesala guerra civil, al Nueva York de la actualidad, cinco generaciones de mujeres de la misma familia con el mismo nombre se abren camino en sus profesiones, todas dentro de la cultura, llegando a las cumbres más altas. «Meritxel» (Castilla 1931-Nueva York 2017) –Editorial Verbum–, es una deslumbrante novela de la escritora y periodista Rosa María Echeverría que, con una prosa poética y brillante, retrata una época, la tragedia de la guerra y el drama de una mujer que quiere formarse ante el espanto de una sociedad cerrada que no la comprende.

–Un libro fascinante.

–Los libros tienen alma y los lectores se alimentan de ese espíritu. Es un libro que te revuelve porque refleja la realidad de la mujer, que ha sido así. Me dicen que cuesta dejar de leer, que engancha.

–¿Es un alegato feminista, una defensa de la mujer?

–Totalmente, es la búsqueda de la libertad y la dignidad de la mujer. Una defensa de la igualdad, de su necesidad de formarse, de evolucionar. Las mujeres van saliendo adelante profesionalmente con un esfuerzo terrible y desgarrador.

–¿Qué simboliza el águila?

–Su vuelo, presente a lo largo de toda la novela, es la libertad, la aspiración de estas mujeres que quieren ser libres, aprender a volar.

–Un reflejo de la España negra, profunda.

–Donde la mujer no tenía ninguna salida. Una España pobre, analfabeta, oscura, llena de tabúes, fetichismos, supersticiones… Mundos cerrados, herméticos, llenos de envidias, de recelos que no admitían que alguien quisiera salir de ahí y menos siendo mujer.

–Con personajes muy marcados

–Son unos caracteres muy típicos de estos pueblos pequeños, el iluminado, la medio bruja, la partera, la indicadora que le pone nombre a todos…arquetipos que definen esa España rural de la época.

–Una sociedad con un atraso secular

–Que señaló la generación del 98, necesitada de instrucción. Que una mujer casada quisiera ir a la escuela y aprender por todos los medios resultaba escandaloso.

–Machista y violenta.

–Sí, de un machismo llevado a sus últimas consecuencias. Los papeles estaban muy definidos, la mujer no era nada ni nadie. Y era muy violenta, se aprovechó el inicio de la guerra para hacer ajustes de cuentas al margen de las ideas políticas, para venganzas personales.

–¿El machismo se ha acabado?

–Al contrario, ahora se ha vuelto más violento, extremo. Es terrible, no paran de matar mujeres. Todo deberíamos mantener una actitud de enfrentamiento ante estas actitudes.

–La vida estaba muy condicionada por la vecindad.

–Eran sociedades rurales bastante herméticas donde no te podías salir del papel. Si lo hacías eras criticada y masacrada, podían hundir a cualquiera por envidias y recelos, algo nefasto para una mujer que quería saber y progresar, que leía, aunque ella rompe con todo a pesar de las consecuencias.

–¿Y no hay algo de eso ahora en las redes sociales?

–Como en los pueblos, las comadres hablando y opinando de unos y otros y crucificando gente. Es lo mismo, pero esparcido a millares de personas, pueden destrozar a quien se ponga por delante y esto es terrible. Cambian las formas, pero el fondo es igual y con más fuerza. Por eso es importante formarse, fomentar el espíritu, tener criterio. Tenemos un problema de educación colectiva importante.

–También hay amor, pasiones y humor.

–Una historia de amor muy fuerte, pasión, rencor, deseos, obsesiones, venganzas y mucho sentido del humor. Un amor puro e incomprendido que nadie entiende entre ellos por la diferencia de edad, por eso no la pueden ver. Pero en la segunda parte aparece la esperanza. Creo que este libro es un canto al amor y a la esperanza

–Con un lenguaje poético.

–Hay una fusión entre naturaleza y personajes muy grande, trato de fundir los estados de ánimo de estos en la naturaleza, la alegría, el dolor profundo, de ahí surge la creación de ese lenguaje lleno de metáforas.

–Recuerda al realismo mágico

–He leído a todos los autores y me han influido mucho, en especial García Márquez, aunque también Valle-Inclán, su ritmo y su música, y Joyce con su «Ulises», con él descubrí el mundo interior profundo de las emociones.

 


Entrevista publicada el 14.03.2018 en el diario La Razón

Autor: Juan Beltrán
Fotografía: Textxu Berruezo

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El salto de la esperanza

Cada uno es cada uno. Se trata de un principio racional que fundamenta nuestra existencia. Bien es cierto que por el mundo se encuentran de vez en cuando una clase de seres humanos que permanecen firmemente anclados en la línea de la verticalidad pero en general la mayor parte de los mortales, entre los cuales me incluyo, avanzamos a saltos y a trompicones recorriendo ese amplio espacio que se sumerge entre las nubes de la euforia y la repentina inquietud de los abismos sorteando la línea fronteriza del abatimiento. Evidentemente no deja de ser una peligrosa frontera que extiende sus dominios entre los triunfos y los fracasos.

En este nuevo año cargado de expectativas que se funden en la elasticidad de los misterios nos llega a través de la provocación de los siglos los ecos vertiginosos de la sabiduría de Aristóteles, discípulo de Platón y maestro de Alejandro Magno que expresaba con profundo conocimiento esta gran verdad. ¿Qué es la esperanza? La esperanza es un sueño despierto.

Todos necesitamos soñar, abrirnos paso entre las grietas de cristal de la realidad y reírnos bastante no solo de nuestro pasado sino de la anónima proyección de nuestro futuro. Mark Twain señalaba que la raza humana tiene un arma verdaderamente eficaz y que se centra precisamente en el fenómeno de la risa. De hecho se puede considerar la risa como la distancia más corta entre dos personas, un aliado verdaderamente eficaz a la hora de tender puentes, de superar conflictos y de suturar heridas que permanecen abiertas en las profundidades del corazón. Sus efectos son muy superiores a las armas más modernas como puede ser el cañón de riel electromagnético cuyos proyectiles llegan a los 9.200 kms. de velocidad y de paso recorren cómodamente una distancia de 200 kms. En fin, una larga carcajada.

Ese salto de esperanza que se abre camino entre los enigmáticos abismos de nuestra propia vida cuenta también con un poderoso aliado que cada cual lo puede desarrollar sin necesidad de inmiscuirse en las estratégicas operaciones militares de la NASA. Se trata del optimismo que consigue importantes victorias en nuestras particulares batallas interiores. Para ese gran estratega que era Churchill la humanidad se instala en dos grandes equipos. Por un lado los optimistas, aquellos seres que ven una oportunidad en cada calamidad y por otra parte los pesimistas que descubren una calamidad en cada oportunidad.

Y ahora viene la pregunta que nos hace sumergirnos en la inquietud de la duda. ¿Dónde nos situamos? Mientras la esperanza se balancea en ese gran columpio de los sueños que constituye la geometría de nuestra existencia.

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La nieve es una ideología blanca

España de repente se ha vuelto blanca, tan blanca como un vestido de novia, mientras todos esperamos con expectación el “sí, quiero” de la ceremonia nupcial, conmovedor espectáculo que nos ofrecen los catalanes al resto de los españoles, enorme familia formada por millones de miembros de la que todos formamos parte. Se trata de una amalgama conmovedora de protagonistas, cuñados, concuñados, suegros y todo tipo de personajes, cada uno de ellos más variopinto que el otro.

Pero hay que tener en cuenta que la nieve es una ideología blanca y no podemos permanecer estos días sacudidos por los vientos oscuros del resentimiento, por las tinieblas sombrías que destruyen el dinamismo de la cordura y de la razón. A nuestro alrededor la naturaleza se ha vestido de fiesta en una amalgama de heladas banderas y a todos nos toca asistir al son de las campanas. Y sonreír al compás de una mueca con filosófica resignación. No en vano los filósofos nos enseñan a patinar sobre el hielo de las conciencias.

Diría Machado que se hace camino al andar sobre la nieve, sobre la helada presión de las dificultades, sobre el aliento helado de los miedos. Cataluña estrena su propio vestido de ceremonia y todos nos sentimos invitados a formar parte de este cortejo en el que cada uno asumimos nuestro propio papel. Y de vez en cuando viene bien pensar que el amor nos lleva a descubrir la belleza en los paisajes más sombríos de la piel de cemento de nuestras vidas, de nuestro glorioso pasado y de nuestros equivocados sentimientos. Nos espera la blanca dimensión de la nieve.

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Ha nacido Meritxell

Es el largo vuelo de un águila. Desde los cielos de Castilla en una aldea perdida antes de la guerra civil hasta los rascacielos de Nueva York, cinco generaciones de mujeres de la misma familia y que llevan el mismo nombre se abren camino en la vida profesional y consiguen llegar a las cumbres más altas, como lo demuestran una catedrática de Ciencias clásicas en Caracas, una bailarina de ballet en París o una brillante antropóloga de Nueva York. El ganador del premio Cervantes Jiménez Lozano ha definido esta novela como “fascinante”; la tragedia, el drama de la guerra, la hondura de la pasión, la búsqueda de la propia libertad, el amor y una gran dosis de humor, configuran un argumento igual de deslumbrante que el desarrollo del papel de la mujer en España.


“Una historia con hálito de antigua tragedia, narrada con un estilo absolutamente reluciente para descubrir sucesos muy simples y cotidianos, un tiempo de saga familiar con un desgarro y un dorado fascinante.”
José Jiménez Lozano, Premio Cervantes

 


Rosa María Echeverría nació en Bilbao, donde vivió hasta que se instaló en Madrid para comenzar su carrera profesional. El entorno de la naturaleza, la belleza de los montes y de los grandes bosques han servido de marco a su obra literaria. Estudió Periodismo en la Universidad de Navarra donde, años más tarde, impartió clases de Literatura. Ha llevado a cabo una brillante carrera periodística en distintos medios, en los que sobresalió principalmente por las grandes entrevistas políticas, con un formato muy personal y un destacado perfil literario, en momentos muy difíciles para España.

Ha realizado entrevistas a los personajes internacionales más importantes y ha hecho reportajes en profundidad sobre aquellos temas candentes de la actualidad en distintos lugares del mundo.


¡Ya podéis adquirirlo en las librerías y en la web de la editorial Verbum!

Si se compra con la tarjeta, lo envían por correo a la dirección indicada.

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Sí, si hubo víctimas

Mientras en el suelo de cemento de las Ramblas se conservan todavía los ojos iluminados de las víctimas del terrorismo yihadista alumbrados por el fuego de las estrellas, mientras se mantiene la pálida luz de sus últimas miradas, mientras no hubo para ellas un lugar seguro en el recuerdo ni en la memoria de las banderas políticas que parecían estandartes de la desolación, nos encontramos ahora envueltos entre las nubes de nuevas oscuridades observando con asombro como los bellísimos horizontes de Cataluña se han transformado de pronto en ese gigantesco circo que conseguía hacer crecer y crecer nuestros sueños de la infancia.

Nos encontramos ahora en este reino de la mentira y de la farsa, en un programado circo mediático que encubre insospechadas fortunas, conocidas y desconocidas, pertenecientes a estos personajes políticos que tragan sables y que despliegan sus condiciones de domadores frente a narcotizados leones que apenas se atreven a rugir. Se trata de personajes peligrosos disfrazados de tiernos payasos que nos hacen reír y llorar al mismo tiempo.

Sí, si hubo víctimas en este territorio pantanoso del engaño. Españoles contra españoles, catalanes contra catalanes en una insólita guerra de banderas y de sentimientos. Hemos contemplado una confrontación patética en el pequeño teatro de la falsa historia donde los protagonistas más desvalidos fueron los niños. Entre tantas coacciones ellos han asistido indefensos a constantes y programadas sesiones de adoctrinamiento sin que ninguna autoridad dedicada a la defensa del menor haya levantado una sola mano para impedirlo, ellos han tenido que sufrir el acoso constante de compañeros y sus permanentes insultos ante la pasividad de los profesores.

Sí, si hubo víctimas, demasiadas víctimas y cada una de ellas se convierte en una herida que configura la dimensión de un cuerpo enfermo.

En contraposición y haciendo gala de un desternillante sentido del humor un grupo de jóvenes ha comenzado a lanzar mítines desde un balcón del selecto barrio de Balmes de Barcelona. Las redes sociales y las distintas cadenas televisivas han contribuido a que esta revolución del Balcón o como ellos le llaman la Contrarrevolución de la sonrisa se haya convertido en una inmensa carcajada nacional.

Los fundadores de esta broma genial aseguran que su objetivo consiste en crear una confederación de balcones pero como no tenían claro si lo iban a conseguir con los de la derecha o los de la izquierda lo decidieron en un referéndum que constituye una divertida réplica de los acontecimientos que se viven en toda Cataluña. Incluso cuentan con un observador internacional procedente de otro balcón situado en una calle posterior con objeto de que no tener problemas con el recuento. Este observador declaró nula una papeleta. Su meta era conseguir un millón de votos pero lograron alcanzar los dos millones con la excepción del voto anulado. Sin embargo como todos ellos son catalanistas y españoles y por lo tanto expresan siempre la verdad se enfrentan a una compleja situación. En realidad no llegan a ser veinte personas. ¿Qué ha sucedido?

Todo ello se transmite a los desesperados vecinos partidarios de la independencia en ardientes mítines y con un cuidadoso montaje de altavoces y bafles consiguen introducirse en el mundo de los sueños al ritmo sutil de Manolo Escobar cantando “!Que viva España!”. Y en otros momentos mientras la luna ensaya palmas de oro entre las nubes se lanzan a exaltar la actuación de los agentes del orden mientras las notas del himno de la guardia civil resbalan entre las tejas y se introducen con precisión de fantasmas en todas las chimeneas. “Viva España, viva el Rey, viva el orden y la ley”.

Se trata de una inmensa broma nacional, según afirman sus jóvenes autores, hartos de escuchar caceroladas y decididos a salir del armario con la risa a flor de piel. Claro que como reflexionaba Churchill “una broma es una cosa muy seria” y Aristóteles, el mago de la razón llegaba a señalar que “el secreto del humor es la sorpresa”.

Ese grito juvenil se sigue escuchando todavía entre las carcajadas de la noche: “Estimados vecinos del Barrio. ¡Viva la resistencia de la calle Balmes!”

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No, no hubo víctimas

En homenaje a tanto amor y a tanto dolor como todos pudimos contemplar en los dramáticos sucesos de las Ramblas de Barcelona.


El cielo de Praga pintaba
dibujos infantiles
con orlas azules de añil
asomado a las aguas del Moldava
y en España la sangre
se desangraba en sangre
cuando los chirridos de la vida
silbaban como el viento
en el calor de los neumáticos.

Yo te esperaba en el árbol amarillo,
en el árbol de siempre
junto a la esquina
del puente Carlos
y supe que morías sin saberlo
cuando sentí tu nombre
atravesado en letras rojas
sobre la piel de mi conciencia.

En ese momento
tan largo como un ensueño
pensaba en ti, Sergei,
en tus brazos de hierba,
verdes como ramas,
en la amorosa estructura de tus venas
abiertas a la creación del mundo.

Y vi el amor en tus ojos
volviéndose charco
volviéndose ternura inusitada
entre alaridos de olas
que recogían
los últimos silencios.

En las Ramblas te esperaba
tu primer trabajo
y el último de tu vida
en tu silencioso existir.

Llegué a buscarte
y te encontré en una caja.
Tu madre lloraba,
lloraba como yo misma,
con el amor de una amante
que es madre al mismo tiempo.

Sonaban campanas perdidas
huyendo como gaviotas.
Esperé y esperé
entre llamaradas de fuego
ardiendo de dolor
hasta volver a encontrarte
en el abrazo final
de aquel homenaje
que todos necesitábamos.

Pero allí no hubo víctimas.
Solo banderas
enjugando las lágrimas,
solo gritos de consignas
envolviendo a las palabras
de íntimo consuelo.

No pudiste volver a vivir.
No pudiste resucitar, Sergei,
ni sentir la caricia
de unos instantes de compasión
y de reconocimiento.

Las víctimas también murieron
en una doble muerte.
Mientras el dolor se volvía nube,
un tembloroso misterio
entre los brazos de la música
de ese hombre eterno
y celestial que fue Pau Casals.

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